La gripe sigue siendo una amenaza importante para la salud pública. Expertos nacionales e internacionales han advertido de que durante la temporada 2024-2025 la gripe provocó en España más de 2.000 muertes y más de 30.000 ingresos hospitalarios, cifras que ponen de relieve la importancia de la vacunación anual como principal herramienta de prevención.
El aviso se ha lanzado durante la XI Jornadas de Actualización en Gripe, organizadas por CSL Seqirus, donde especialistas en salud pública y epidemiología han recordado que la percepción social de la gripe como una enfermedad leve continúa siendo uno de los principales obstáculos para mejorar las coberturas vacunales. El encuentro contó además con el aval de la Asociación Española de Vacunología, la Asociación Nacional de Enfermería y Vacunas, la Sociedad Española de Medicina Preventiva Salud Pública y Gestión Sanitaria y el Departamento de Sanidad del Gobierno de Aragón.
El coordinador científico del encuentro, Manuel Méndez Díaz, técnico del Programa de Inmunizaciones de la Dirección General de Salud Pública de Aragón, explicó que cada invierno el virus demuestra su potencial gravedad. Según señaló, todavía una parte importante de la población considera la gripe como un proceso banal, cuando en realidad puede provocar complicaciones graves y fallecimientos, especialmente entre las personas vulnerables.
Una temporada que se extiende más allá del invierno
Durante las jornadas se analizó cómo el comportamiento epidemiológico de la gripe está cambiando en los últimos años. El profesor Ángel Gil de Miguel, miembro de GRIPEXPERT y catedrático de Medicina Preventiva y Salud Pública en la Universidad Rey Juan Carlos, señaló que la circulación del virus ya no se limita únicamente a los meses más fríos. Según explicó, la temporada de incidencia se está alargando progresivamente, lo que obliga a que los sistemas de vigilancia epidemiológica monitoricen la gripe durante todo el año, y no solo en la fase epidémica tradicional.
A nivel internacional, el investigador Adolfo García Sastre, director del Global Health & Emerging Pathogens Institute de la Icahn School of Medicine at Mount Sinai, advirtió de que uno de los principales problemas para controlar la gripe y otros patógenos emergentes es la falta de homogeneidad en los sistemas de vigilancia entre países. Según explicó, los planes de preparación frente a pandemias y los sistemas de vigilancia epidemiológica varían mucho de un país a otro, y algunos ni siquiera cuentan con los recursos necesarios para aplicarlos. Esta falta de coordinación internacional dificulta detectar con rapidez la circulación de virus y responder de forma eficaz ante nuevas amenazas sanitarias.
Vacunación anual, la herramienta más eficaz
Ante este escenario, los especialistas insistieron en que la vacunación anual frente a la gripe sigue siendo la medida más eficaz para reducir la enfermedad grave y las complicaciones asociadas al virus. La protección resulta especialmente relevante en niños, personas mayores, embarazadas y pacientes con patologías crónicas, los grupos que presentan mayor riesgo de hospitalización y mortalidad.
Manuel Méndez Díaz destacó el esfuerzo conjunto que realizan autoridades sanitarias, profesionales de la salud y fabricantes de vacunas para fomentar la inmunización cada temporada. Según señaló, la implicación de toda la sociedad es clave para mejorar las tasas de vacunación, animando a las personas a vacunarse y a acompañar a quienes forman parte de los grupos de riesgo.
En la misma línea se expresó Begoña Adiego Sancho, jefa del Servicio de Vigilancia en Salud Pública e Inmunizaciones de la Dirección de Salud Pública de Aragón y también coordinadora científica de las jornadas. La especialista recordó que muchas de las complicaciones graves e incluso las muertes relacionadas con la gripe pueden evitarse gracias a una intervención preventiva tan eficaz, efectiva y eficiente como la vacunación.
Los expertos coincidieron en que mejorar la concienciación ciudadana y reforzar la vigilancia epidemiológica serán claves para afrontar futuras temporadas gripales con mayor preparación y reducir el impacto de una enfermedad que, pese a su aparente banalidad, continúa causando miles de hospitalizaciones y muertes cada año.