La maternidad en mujeres con esclerosis múltiple (EM) ha estado durante décadas rodeada de mitos, dudas e incertidumbre, en parte debido a la escasa información disponible y a la ausencia de protocolos clínicos adaptados. Sin embargo, gracias a la labor de entidades como Esclerosis Múltiple España (EME), las mujeres con esta enfermedad disponen hoy de recursos clave para tomar decisiones informadas y vivir su maternidad de forma segura y acompañada. La publicación reciente de la Guía de Maternidad y Esclerosis Múltiple marca un nuevo hito en este camino.
Fruto de un proceso participativo con mujeres con EM, profesionales sanitarios y cuidadoras, y respaldada por la evidencia científica más actual, esta guía responde a las principales preocupaciones en torno a la fertilidad, los tratamientos, el parto, la lactancia y el riesgo de brotes. Su elaboración se enmarca en el Proyecto Maternidad y Esclerosis Múltiple, impulsado por EME con el apoyo del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, y con la colaboración de especialistas del Hospital Universitario Ramón y Cajal.
Planificación familiar
Una de las grandes aportaciones de la guía es subrayar que la EM no reduce la fertilidad ni afecta directamente al desarrollo del embarazo en la mayoría de los casos. De hecho, estudios recientes demuestran que más del 40% de las pacientes se quedan embarazadas tras el diagnóstico. Pese a ello, los tratamientos modificadores de la enfermedad (TME) y la actividad de la esclerosis múltiple requieren una planificación cuidadosa, siempre con un enfoque multidisciplinar y adaptado a cada caso.
Las pacientes tienen un papel central en la planificación familiar, y muchas de ellas lo ejercen con el acompañamiento de sus asociaciones locales. Desde EME se insiste en la necesidad de coordinar la atención entre neurología y ginecología, y de ofrecer asesoramiento individualizado sobre los métodos anticonceptivos más seguros y eficaces, así como sobre las opciones de reproducción asistida en casos de infertilidad o dificultad para concebir.
El postparto exige vigilancia
La guía desmonta también el mito de que el embarazo podría empeorar la enfermedad. Al contrario: durante la gestación, y especialmente en el tercer trimestre, la actividad de la esclerosis múltiple suele reducirse notablemente gracias a los cambios inmunológicos que favorecen un estado de tolerancia. Sin embargo, el período postparto inmediato supone un mayor riesgo de brotes, que puede alcanzar hasta un 30% en los tres primeros meses tras el parto.
Por este motivo, es esencial establecer un plan terapéutico que contemple la reintroducción precoz de tratamientos tras el nacimiento, siempre en función del estado de la enfermedad y del deseo de lactancia. En este ámbito, el rol de las pacientes y su entorno resulta de nuevo crucial: contar con redes de apoyo, acceder a asesoramiento psicológico y disponer de recursos de rehabilitación puede marcar una gran diferencia en la recuperación y adaptación al nuevo rol materno.
Lactancia y tratamientos
La decisión de amamantar también se aborda en la guía desde una perspectiva individualizada. Aunque algunos tratamientos están contraindicados durante la lactancia, otros como los interferones beta, el acetato de glatiramer y, en ciertos casos, los anticuerpos monoclonales, pueden administrarse sin riesgo para el bebé. Además, se ha observado que la lactancia exclusiva durante los primeros meses puede tener un efecto protector frente a los brotes posparto. Aun así, la guía insiste en que no existe una única vía correcta y que cada mujer debe sentirse respaldada en la elección que mejor se adapte a su situación.
“La maternidad no debe ser un camino en solitario”, recuerda el documento, que no sólo sirve como herramienta clínica, sino como una declaración de principios sobre los derechos y necesidades de las mujeres con esclerosis múltiple. Informar, acompañar y respetar sus decisiones es esencial para garantizar una maternidad segura, empoderada y en igualdad de condiciones.